“Buruak” de Gustavo A. Almarcha

“Buruak” (Cabezas) es una exposición individual del artista afincado en Gasteiz Gustavo Almarcha comisariada por Zas Kultur. “Buruak” es también el título del documental homónimo del realizador alavés Aitor López de Aberásturi. Cortometraje que se proyectará la semana siguiente en el mismo espacio en el que se despliega la muestra: Zas Kultur. El propio documentalista acudirá a este espacio cultural ubicado en el corazón de la Almendra para comentar todos los pormenores de este intenso trabajo que ha sido premiado en diversos festivales y que versa sobre la vida y obra del Almarcha.

La exposición “Buruak” recoge una selección de trabajos realizados por este pintor, un pequeño compendio que quiere responder al hilo conductor que hilvana la muestra: “Buruak”.

En “Buruak” podemos encontrarnos, como si visitásemos un remedo del gabinete del doctor Caligari, con una visión excesiva y distorsionada del cuerpo humano. Cabezas anónimas deformadas por gestos desencajados pintadas de manera gestual, expresionista, salen a nuestro encuentro. Cuerpos solitarios, deformados, encrespados, dando forma a pinturas, dibujos, bocetos, en los que no hay espacio para la corrección, buscan nuestra complicidad. El horror, la angustia, el miedo, la desazón -incluso lo grotesco-  forman parte de un espectáculo al que ahora tenemos acceso y cuya puerta de entrada es el retrato.

Gustavo Adolfo Armarcha (Miranda del Ebro, 1953) pinta “desde siempre”, aunque sus primeras exposiciones tuvieron lugar en el convulso panorama de los ochenta, un escenario en el que el propio autor dice reconocerse sensitiva y generacionalmente. Es ésta una época en la que el trabajo de Almarcha alcanza una importante sensibilidad a nivel nacional – su obra viaja también en múltiples ocasiones a Sudamérica – que le mantiene en una situación de enérgica creación, de agitación y expresión desbocada. De todo ello queda un extenso currículo artístico y vital.

Por las razones que sean, básicamente cuestiones involuntarias, Almarcha ha sido y es un artista “ensombrecido” por las circunstancias, pero tremendamente comprometido con la pintura y con su modo de entender el arte, al margen de estilos o modas.

La obra de Almarcha está presente en el Artium y en distintas instituciones públicas.